Día Mundial de la Salud

El Día Mundial de la Salud 2026 lleva el lema «Juntos por la ciencia». Un principio que suscribo con convicción. Pero honrar este lema en Paraguay exige mirar con honestidad el estado real de nuestro sistema de salud y de nuestra capacidad científica.

La realidad es que el Sistema Nacional de Salud acumula deudas con proveedores que ponen en riesgo la provisión de insumos y medicamentos. Se fundamenta sobre esquemas de tercerización que son financieramente insostenibles y que no construyen capacidad ni los bienes públicos que merecen las familias paraguayas. Parchamos el presente postergando el futuro.

Paraguay invierte entre el 0,12% y el 0,15% del PIB en ciencia y tecnología —y solo el 20% de eso llega a las ciencias médicas y de la salud—. Como referencia, Brasil invierte 8,6 veces más; Uruguay, 5 veces más; Argentina, 4 veces más; y Estados Unidos, 25 veces más.


El Sistema Nacional de Investigadores (SISNI) pone rostro a esa brecha. Paraguay tiene hoy 538 investigadores categorizados en total. De ese total, 167 trabajan en ciencias de la salud. Solo 11 de ellos han alcanzado el nivel 3 del SISNI.

Un país que invierte tan poco en investigación en salud no dimensiona su importancia. La política es esperar que otros resuelvan los problemas que deberíamos resolver nosotros y, peor aún, a un costo mucho más elevado.


Las familias paraguayas merecen un sistema de salud eficiente y universal. Las políticas, los programas y las intervenciones de salud pública requieren de evidencias científicas sólidas.

Y, sobre todo, los paraguayos y paraguayas merecemos gobernantes que estén a la altura de estas necesidades.

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